#Animarse

Aqui comienzan las crónicas de una chica que se mudó a la otra parte del mundo, siguiendo algo así como el amor.

Este sería el resumen, pero va de mucho más que solamente la historia de la chica que dejó todo para seguir a su príncipe azul (todas las princesas y más)



Hay algo que nos caracteriza a esta generación de Millenials, que se resume en lo que las abuelas llamaban "hormigas en la cola". Somos inquietos, estamos siempre buscando, necesitando descubrir las cosas, no solo por el hecho de leerlas, sino de vivirlas, a nuestra manera, con nuestra propia subjetividad.
Es como ver por primera vez la Gioconda, y darse cuenta que es muchísimo más chiquita que lo que la imaginabas. Por más que mil veces hayas leído sobre su tamaño, el verla, tenerla "cerca" (porque entre las cintas de terciopelo, la gente, y la mística, nunca llegas a tenerla tan cerca) te hace dimensionarla. Y a partir de ahí sacas tus propias conclusiones. Por ejemplo, cuando la vi, no me pareció ni de cerca tan imponente, creo que es una de las pinturas con más marketing de la historia. Sin ir más lejos, a pocos pasos de la Gioconda, escapando de la gran multitud, las selfies con la Mona, y los nipones con medias y bermudas, doblando por la imponente Gran Galeria, está la hermosa "Virgen en las rocas" (Les re juro que es de Da Vinci, también) ahí, sola, sin nadie al rededor. Es como si una  fuera Maluma y la otra...  bueno, no se, algún cantante del mismo estilo con menos dinero para publicidad.

Ahora bien, todo esto venía a que hace una semana me mude a Barcelona, y me pareció que era un buen momento para empezar a contar mis sensaciones acá, porque de eso se trata, experimentar. Y como dije más adelante, me mudé aquí porque hace un año, mi pareja, decidió hacerlo, y era venir o separarme. Pero no voy a cargarle el peso de la decisión a nadie más que a mi, en definitiva, creo que ese fue el motor de esta mudanza, la fuerza y la excusa, pero era algo que dentro mio tenía que suceder, ese gran salto que damos algunas veces en la vida, que nos define. Ese salto del cual nunca hay vuelta atrás, no porque no se pueda volver, sino porque al volver, no hay manera que seamos los mismos.

Hoy estoy en una ciudad nueva, con muchas ilusiones, pero pocas expectativas. Y aunque a algunos les parezca que esto que digo no es algo positivo, creo que es lo más positivo que pensé en muchos años.
Tengo muchisima ilusión de todo lo que pueda pasar, me ilusiona todo lo que pueda descubrir, todo lo nuevo que pueda hacer (como empezar a escribir de nuevo un blog, una historia, una trama, un diario, una vida)
Pero tengo muy poca expectativa, porque quiero dejar las cosas libradas un poco al destino, perder el control, moverme hacia donde sienta que me siento feliz, hacia lo que me haga bien, aunque no espere que eso sea lo que siempre creeí que me hacía bien.
Creo que de eso se trata un poco todo esto, de #animarse.

Así que, este será el comienzo, no sabemos de que vamos a hablar, que les voy a ir contando, seguro hablaremos de viajes, de moda, de películas, de cuentos, de esos rinconcitos hermosos, de amor, de esta ciudad, de otras, de lo que vaya saliendo, porque esto es eso, una gran crónica.


benvinguts a tots!!

Comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Jaja bueno soy vieja y quise comentar y no pude. Ahora si! Me encanta cam, atenta a tus aventuras catalanas!

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  3. Que fort Tia! por mas Cronicas Marcianas (haciendo honor a tu nick)

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